La frustración, ¿cómo gestionarla?

11 de diciembre, 2017

La frustración, ¿cómo gestionarla?

 

Evidentemente hay muchas cosas que me cuesta gestionar con los peques, muchas rabietas, muchos celos, mucho querer ser el centro de atención… Pero quizás, lo que más me cuesta de todo, es gestionar la frustración que sienten a veces.

Me pasa sobretodo con Blanquis. Ella es muy exigente consigo misma, y le encanta sentarse a dibujar, leer, escribir, sumar o restar a un nivel que están un poco por encima de su edad. Muchas las saca sin problemas, pero evidentemente otras le cuesta más y cuando no le salen enseguida se frustra, se agobia, tira los lápices o lo que sea, y dice aquello de “¡¡¡NUNCA VOY A SABER HACERLO!!!”.

Pierde por completo los nervios, y esa cumbre de desesperación me cuesta mucho tratarla. Una vez que eso se pasa, sí, nos sentamos, hablamos, le explico que cuando algo sale mal, el reaccionar así no soluciona nada. Buscamos una solución, aprendemos del error y seguimos adelante, porque ella puede y nosotros estamos siempre ahí para ayudarle.

Pero hasta que consigo sentarme con ella tranquilamente a hablar, he de confesar que me siento inútil. No sé muy bien cómo actuar, qué decir ni qué hacer. No escucha y yo no sé gestionarla.

Este tema me parece super importante no sólo de cara a cuando son pequeños y les sale un dibujo mal, sino de cara al resto de su vida. Creo firmemente que si desde ahora les enseñamos a manejar esos sentimientos, en el futuro serán personas mucho más seguras de sí mismas y resolutivas.

Es por ello que me pareció genial poder comenzar la primera de muchas colaboraciones con Amalia Sacristán hablando sobre este tema.

Amalia Sacristán, crea red por la infancia

 

 

Ya sabéis que creo en una educación diferente, que quiero apostar firmemente por una educación sin gritos y azotes (los gritos me cuestan muchísimo)… Creo que tenemos que evolucionar, que está en nuestras manos el futuro de la sociedad, que si queremos una sociedad amable, solidaria, empática… tenemos que empezar a educar a nuestros hijos así, en esos valores, para que cuando crezcan los lleven de serie y creen una sociedad mejor.

Es por eso que busco y aprendo de grandes especialistas en el tema, como Tania de Edurespeta, de quien os hablaba aquí , o Amalia Sacristán.

Mi historia con Ami es muy curiosa, porque nos hemos encontrado a través de instagram (ella me encontró a mí) y la primera vez que me escribió me dijo algo como… “¡¡¡¡Mar!!!! ¡¡¡Pero si tú y yo jugábamos juntas de pequeñas!!!”

¡A cuadros me dejó! Inmediatamente fui corriendo a su perfil a buscarla y me costó mucho dar con una foto suya, pero cuando lo hice…. ¡¡SIII!! Ella era una de esas niñas con las que jugaba de pequeña en el barrio. Echábamos las tardes debajo de casa, sin alejarnos mucho del portal. ¡Me hizo una ilusión tremenda!

A raíz de ahí me enteré que era profe y empecé a leerla y me volvió a cautivar (de pequeña ya lo había hecho). Y creo muy sinceramente que es alguien que tiene mucho que enseñar a este mundo, a grandes y pequeños. Y qué decir, lo que me gustaría que fuera profe de mis hijos.

Sin más dilación, os dejo con ella y sus enseñanzas. No os la perdáis, hacerme caso 😉

 

¿Cómo gestionar la frustación? Ami nos da grandes consejos

 

Estoy encantada de estar hoy como invitada en el espacio de Yvolar. Mar me ha propuesto hablar de la frustración infantil y para comenzar creo que es esencial plantearnos ¿Qué entendemos por frustración?

 

¿Qué entendemos por frustración?

La frustración aparece cuando una idea, un deseo o una necesidad no se llegan a satisfacer o a cumplir como esperamos. Cuando esto ocurre, experimentamos una serie de emociones como el enfado, la tristeza, la angustia, …
La frustración no es exclusiva de los niños, los adultos también sentimos frustración y al tratarse de vivencias personales cada uno puede enfrentarse y reaccionar de manera diferente

Por lo tanto, como padres o profesores, debemos enseñar a los niños a tolerar la frustración desde los primeros años de vida. Esto significa ayudarles a ser capaces de afrontar los problemas y limitaciones que nos encontramos a lo largo de la vida, aceptar la demora de la gratificación y entender que no siempre se consigue lo que se quiere.

¿Pero esto cómo lo hago?

 

  1. Dar ejemplo, recuerda lo que siempre te digo: “Los niños no aprenden lo que les decimos, sino que aprenden lo que ven que nosotros hacemos”. ¿Cómo te enfrentas tú al fracaso o una situación difícil? Mantén la calma y enséñales una actitud positiva.
  2. Los objetivos, propuestas, juegos, tareas que tenga nuestro hijo deben ser realistas y adecuados a la edad del niño. De esta forma tendrá más tolerancia a la frustración. Si los objetivos no son adecuados a su edad, será incapaz de afrontarlos y fracasará.
  3. Evita la sobreprotección, el error es una posibilidad de aprendizaje. No les ayudes inmediatamente en todo, no les evites los problemas, vete graduando su autonomía para que poco a poco vaya superando retos él solo.
  4. Edúcales en el esfuerzo y la perseverancia, esto nos daría en el blog para un post entero, pero quédate con la breve idea de que en la vida todo requiere un esfuerzo. Desde pequeños deben ser conscientes de ello.
  5. Deja que se frustre, no satisfagas sus necesidades de inmediato, ayudémosle a buscar la solución adecuada ante una situación difícil. La frustración es algo natural del ser humano, si los padres nos empeñamos en evitarlo, estamos impidiendo que se desarrollen como personas.

 

Y llegado a este punto, si mi hijo está en medio de una pataleta, llanto o gritos porque se ha frustrado con algo ¿Qué hago?

 

 

 

  1. Mantener la calma, regular nuestra voz, transmitirle tranquilidad. Si nosotros nos ponemos nerviosos o chillamos o regañamos, lo único que hacemos es agravar sus sentimientos.
  2. El segundo paso, antes de hablar con él, es contener su malestar y frustración. No se puede hablar con alguien que está desbordado, que tiene las emociones a mil por hora. Para ello es muy positivo trabajar técnicas de relajación con los niños, aprender a respirar y a visualizar.
    Acordar una señal visual o una palabra secreta con él para avisarle que debe recurrir a estas técnicas es una opción muy buena.
  3. Ha llegado el momento de hablar con él, es posible que en ocasiones no sepa ni decir que le ocurre. Creo que hay tres cualidades claves que deben tener todos los padres (o profes) empatía, firmeza y afecto.

 

Hacer relajación como algo cotidiano en casa es muy importante, luego cuando ocurra una situación desbordante para él, pon, por ejemplo, la mano en el pecho y dile respira.
En mi blog encontrarás varías técnicas muy sencillas desde las primeras edades.

En definitiva…

Debemos ponernos en la piel de nuestro hijo, entenderle, analizar que ha ocurrido y sentir como sienten los niños. A la vez debemos mantenernos firmes en nuestras normas y reglas, pero todo ello con grandes gotas de afecto pues solo si hay emoción hay aprendizaje.Transmítele que esa conducta concreta no es buena, que no hay que chillar y llorar para decir lo que no nos gusta. Ayúdale a encontrar la forma de sobrellevar el problema, encuentra soluciones con él.

 

A veces, los resultados de la dura tarea de educar difícilmente son inmediatos y durante mucho tiempo, puede que los resultados a nuestros esfuerzos por enseñar a nuestro hijo sean casi imperceptibles, pero los frutos se recogerán con el tiempo.

 

 

Todo esto y mucho más lo desarrollará Amalia con ejemplos en el taller que impartirá el 20 de enero en la juguetería Anak Anak. Yo no faltaré y tanto a Ami como a mí nos encantaría verte por allí 😉 

 

Si quieres que le preguntemos a Ami sobre algún tema en particular, puedes dejar tu comentario y prometo que intentaremos ir contestando a todo poco a poco e ir haciendo más posts sobre vuestras dudas. De igual modo si quieres más información sobre el taller que va a impartir, no dudes en escribir.

 

¡¡FELIZ SEMANA!!

 

 

Sobre mí

En Yvolar fotografía capturo imágenes naturales, sin mucho atrezzo, respetando al máximo la esencia del bebé, de la madre o la familia logrando que vuestros recuerdos sean tan naturales y bellos como el instante mismo

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