Un poquito de MINDFULNESS

26 de diciembre, 2017

UN POQUITO DE MINDFULNESS

 

¿Qué tal chicos? ¿Cómo han ido estos dos primeros días de Navidad?

Ya sabemos todos que la Navidad se nos vende como una época de alegría y felicidad, donde todos nos pasamos el día cantando, jugando y bailando al ritmo de los villancicos, donde nos juntamos con los nuestros y todos estamos completos y donde los niños mandan (y gracias a ello todo es un poquito mejor).

Y bueno, en parte todo esto es verdad. Pero no es todo así. Las Navidades pueden ser también época de mucho estrés, de mucho agobio. Los preparativos de las comidas, el reunir mucha gente, el que los peques están todo el día en casa y el hecho de que al que más y al que menos, nos falta alguien muy importante en nuestra familia, y en estas épocas les echamos mil veces más de menos si cabe.

Todo esto puede ocasionar nervios y mucha tensión.

No nos olvidemos los niños, y de sus necesidades

 

Estos nervios no sólo los sufrimos los adultos, sino también los más peques de la casa. Es más que probable que estos días acaben con gritos y lloros, con peleas, enfados… Y es posible que si de por sí cuesta gestionar todo esto, los días de multitud y preparativos, a nosotros cueste aún más.

Nosotros, sin ir más lejos, ayer por la noche, cuando ya todo el mundo se había ido de casa, a Blanquis se le cruzó algo y tuvimos un trauma enorme por una tontería. Ella era completamente imposible de calmarse, cada cosa que pasaba la alteraba más y más y a mí misma me costó horrores tomar las riendas de la situación, llenarme de calma y paciencia y ayudarla a relajarse.

Es por eso que le he pedido a Nerea que nos diera unas pautas para hacer un stop, para decirle a la mente que pare un poco y al cuerpo que respire lentamente y se relaje. Creo que es importantísimo tener siempre esos minutitos para nosotros y en estos días pueden ayudarnos mucho a llevar todo con calma y poder disfrutar plenamente.

 

¿Quién es Nerea?

 

 

¿Quién es Nerea? Os preguntaréis. Pues Nerea llegó a mí gracias a la fotografía. Ella me contrató una sesión de familia y me alegro enormemente de que así fuera, porque de otro modo, seguramente, no se hubiera cruzado en mi camino. Y creo que es de esas personas que merece la pena tener cerca. Ella y su preciosa familia.

Nerea es mamá de Nora, una pequeña terremoto de 1 añito. Estudió derecho y se dedicaba a dar clases universitarias, hasta que hace 4 años su pareja y ella decidieron irse a vivir a Canarias, en plena naturaleza, junto a un enorme palmeral. Fue allí donde empezó a formarse en yoga y mindfulness, posteriormente estudió un máster en psicología y continuó especializándose en las técnicas de Mindfulness. Ahora compagina su gran tarea : la maternidad, con cursos de mindfulness y gestión emocional que imparte en empresas y grupos particulares, convencida de que el modelo productivo debe cambiar y adaptarse a las verdaderas necesidades del ser humano, para tener sociedades mas eficientes y felices.

Os dejo con ella y con todo lo que tiene que contarnos.

 

MINDFULNESS ESTAS NAVIDADES

 

Navidad ¿tiempo de paz y felicidad?

 

La navidad es época de reencuentros, alegría y felicidad, pero también pueden ser un gran foco de estrés, causado por la preparación de comidas numerosas, la búsqueda de regalos, los niños sin cole, intentar no saltarte mucho esa dieta que te prometiste, gestionar la frustración post-roscón, la culpa las prisas, la preocupación por los gastos extras… Este gran coctel emocional navideño puede generar de todo menos esa paz que predican nuestros Crismas.

Pero vamos a frenar un momento, quizás todo sea más sencillo para encontrar paz y bienestar.

Felicidad, que bonito nombre tienes.

 

La felicidad es sin duda aquello que todos buscamos y que deseamos a nuestros seres más queridos, pero nadie nos enseñó el camino para llegar a ella.

Solemos pensar que seremos más felices cuando alcancemos ese puesto de trabajo soñado, cuando tengamos más dinero, cuando conozcamos a una persona ideal que nos complete, cuando tengamos un hijo, o cuando consigamos tal o cual cosa…sin embargo, al alcanzar tus objetivos vitales, siempre surgen otros que sitúan la felicidad en una nueva cima. ¿Y si estuviéramos en un eterno camino de insatisfacción? ¿Y si la felicidad es alcanzable aquí y ahora?

La práctica de Mindfulness  te reconecta con el presente y te descubre que cualquier sentimiento de bienestar o malestar se genera aquí y ahora únicamente en tu interior, por lo que no hay ningún lugar fuera donde buscar, solo debes escuchar dentro de ti.

¿Pero qué es eso del Mindfulness?

 

Podemos traducir “Mindfulness” por “Atención o Conciencia Plena. Significa prestar atención consciente desde la quietud y la escucha interna, es decir, calmar la mente silenciando el exceso de pensamiento automático que tanto ruido genera dentro de nosotros, para  prestar atención a la experiencia presente: el aquí y el ahora.

¿Sabías que de los 60.000 pensamientos que tenemos diarios tan solo el 20% son conscientes? Es hora de calmar la mente, es hora de silenciar tanto ruido mental.

Mindfulness tiene sus orígenes en prácticas de meditación ancestrales. Jon Kabat-Zinn, un profesor de medicina de la universidad de Massachusetts, acuñó el término y demostró  científicamente cómo la práctica de mindfulness reducía notablemente el estrés, la ansiedad, reforzaba el sistema inmunológico y frenaba el envejecimiento celular.

Además con la práctica de mindfulness potenciamos nuestra creatividad, aprendemos a responder en vez de reaccionar automáticamente ante situaciones incomodas, gestionamos emociones aflictivas como el estrés o la ansiedad, y logramos un mayor equilibrio personal.

Mindfulness en los niños

 

En los niños, el efecto es doblemente beneficioso, ya que se incorpora a su proceso de aprendizaje del mundo, y  genera adultos seguros y pacíficos.

El niño que aprende a meditar, sabrá escuchar sus emociones, gestionar sus miedos, aprenderá a desarrollar la asertividad y la empatía. A nivel biológico se regulan las funciones de todos sus órganos, sus capacidades cardiovasculares y  mejora su desarrollo neurológico.

Además, el niño que medita, desarrolla plenamente sus capacidades cognitivas: mejora la capacidad de concentración, de memoria, de lógica, de abstracción y de cálculo.

Por lo tanto, enseñar a los niños técnicas de mindfulness o de atención plena, es mostrarles el camino para una mejor comprensión y expresión de sus emociones, es proporcionarles una herramienta vital para gestionar la relación con ellos mismos y con los demás, lo que les proporcionará libertad, serenidad y fortaleza.

En definitiva: un regalazo para toda la vida.

Por ello son muchos los padres que ven en el Mindfulness la posibilidad de entablar una nueva relación con sus hijos, compartiendo juntos momentos de silencio e introspección, que comenzarán siendo un pequeño juego en las primeras etapas pero irán creciendo con el niño y potenciándose hasta ser una gran herramienta en su adolescencia y vida adulta.

Bien ¿Y cómo puedo meditar con niños? ¿Existe una edad mínima? 

 

La iniciación a la meditación o la “atención plena” con niños es sencilla si intentamos incluir pequeños espacios de silencio y contemplación diarios, en forma de juego y  de poca duración.

Los niños aprenden a  meditar naturalmente si ven a sus padres hacerlo, no es necesario forzarles ni debemos ser rígidos. La mejor forma de iniciar a los niños, como con cualquier otra práctica es realizándola nosotros, y dejar que se acerquen, nos imiten y muestren su interés de manera natural.

Además los niños son muy sensitivos, y pronto percibirán que sus padres se sienten mejor al meditar y querrán acompañaros total o parcialmente en vuestras prácticas, aunque  tal vez ellos no necesiten 20 minutos de silencio meditativo. Con los más pequeños será difícil mantener una postura estática por mucho tiempo, por ello las  prácticas de meditación formal se inician a partir de los 5 o 6 años. Un niño más pequeño necesita libertad de movimiento y no debe ser forzado a permanecer quieto en actitud contemplativa si él no lo desea.

Pensar que realmente su propia naturaleza es “mindfulness”, ellos viven mucho más en el presente, con plena presencia en el ahora. Solo hay que observar a un bebe para ver esa naturaleza del “ser sin tiempo” del sentir sin juzgar, simplemente entregándose al presente, entregándose a la vida.

De hecho os invito a observar la cantidad de actividades  meditativas que ellos ya realizan: descubrir nuevos objetos o su propia mano, jugar con el agua, experimentar con su voz y con el silencio, esconderse bajo la cama y permanecer inmóviles, hacer cualquier manualidad…

En este caso lo importante es que los adultos les observemos para fomentarlas y no interrumpirles cuando esté imbuidos en ellas.

Tres sencillas prácticas de mindfulness en familia  para esta navidad

 

Trataka: la meditación con una vela

Trataka es un ejercicio meditativo que consiste en mirar fijamente un objeto, en este caso una vela, un elemento decorativo típico en estas fechas que solemos tener en casa.

Al mantener la vista en un solo punto, la mente se aquieta, se potencia la atención, ayudando al desarrollo de la memoria, la concentración y el fortalecimiento de los nervios ópticos mejorando la vista.

Para practicar la meditación con una vela, podemos sentarnos junto a nuestros hijos en círculo (si somos varios) situando la vela en el centro a cierta distancia.  Con voz siempre suave y actitud relajada hacia ellos, les vamos guiando para que nos acompañen en el ejercicio.

Invita a los niños a mirar fijamente la vela, observando la llama, su forma, las tonalidades… Si algún pensamiento llega a la mente, simplemente vuelve a concentrarte en el objeto. Una reacción normal es que nos lloren los ojos ya que Trataka es también un ejercicio de profunda limpieza.

Cuando los ojos se cansen ciérralos pero manteniendo la concentración, imaginando y observando la imagen en tu mente, en la pantalla mental  en medio de tus cejas.

Al abrirlos de nuevo vamos a soplar suavemente sin llegar a apagarla, solo observando los movimientos y cambios de forma de la llama con nuestro aliento. Por ultimo podemos decirles que pidan un deseo con los ojos cerrados y al abrir los ojos  soplen esta vez hasta apagarla para cerrar el ejercicio.

 

El muelle y el árbol: sentir las plantas de los pies

Hay que recordar que en niños, tan importante como la quietud es el movimiento y se pueden realizar  muchos juegos de movimiento consciente.

Invita al tus hijos a imaginar que tienen muelles en los pies y deja que salten y salten por la casa, el jardín o el parque. Después de unos segundos invítales a parar y a sentir el latido de su corazón, su ritmo cardíaco acelerado después del movimiento. Pondremos una mano en el pecho y cerraremos los ojos hasta que el latido haya vuelto de nuevo a la calma. Al estar en calma se convierten en árbol, un árbol de grandes raíces que crecen desde sus pies para anclarse en el suelo. Les invitamos a imaginar cómo crecen esas raíces desde las plantas de los pies que les mantienen completamente anclados a la tierra.

Es un sencillo ejercicio de autobservación que nos  permite experimentar ese camino de la agitación a la calma desde nuestro propio cuerpo.

Cuento de meditación: La estrella de la calma.

Por último si te gusta contar cuentos por la noche, a tus hijos puedes probar con alguno de meditación para niños o inventarte la versión que más vaya contigo y con tus hijos.

Aquí os dejo a modo de sencillo ejemplo ” La estrella de la calma”:

 

La estrella de la calma

… Cuenta la leyenda que cuando entras en silencio invocas a una pequeña estrella dorada de la constelación silenciosa de la paz, la estrella de la calma, que baja a verte y recorre todo tu cuerpo llenándolo de paz y tranquilidad con su suave luz dorada.

Imagina cómo esa luz entra por tus pies recorre, tus piernas, brazos, cabeza y allá  por donde va pasando deja una sensación de tranquilidad y bienestar. Al llegar a la cabeza, la estrella te da un besito en la frente, dibujando un pequeño círculo en el punto entre las dos cejas (en el llamado chakra del tercer ojo)

Les recordamos que siempre que estén nerviosos o tristes pueden visualizar ese punto donde está la entrada a la calma.  Basta con cerrar los ojos unos instantes, respirar 3 veces en silencio para llamar a la estrella de la calma.

Es importante  guiar a los niños siempre con voz suave y tranquila. Nuestro tono de voz es un regulador emocional, de nada sirve gritar ” tranquilooos!!”Puesto que su cerebro percibe antes la agresividad del tono que el mensaje del lenguaje. Por otro lado, siempre trataremos de comunicar en positivo, utilizando mejor” mantenemos los ojos cerrados” en vez de ” no abras los ojos” o ” nos quedamos sentados” en vez de ” no te levantes”.

 

 

Espero que podáis disfrutar de los ejercicios y de unas navidades llenas de paz y atención plena. Pronto os hablaré de más técnicas de meditación interesantes. Y recordad hacerlo siempre desde el corazón, sin presiones, sin exigirnos resultados a nosotros o a los demás. Recuerda quien eres, recuerda que esa paz silenciosa también es parte de ti, el bienestar sereno es tu esencia.

 

¿No os ha parecido apasionante?

 

Yo, cuando terminé de leerla, me quedé… ¿Ya? ¡Quiero más! Nerea es una persona interesantísima y estoy super agradecida de que quiera colaborar aquí, en el blog, para seguir llenándolo de información de valor, que nos ayude en el día a día, tanto a nosotros, como a nuestros peques.

Gracias Nerea

 

Sí tú también tienes algo que enseñarnos, si desearías gritar a la gente algo, no dudes en contactar conmigo, aquí tenéis voz siempre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre mí

En Yvolar fotografía capturo imágenes naturales, sin mucho atrezzo, respetando al máximo la esencia del bebé, de la madre o la familia logrando que vuestros recuerdos sean tan naturales y bellos como el instante mismo

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